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Aires de Fiera.

Julio 28th, 2010

Antes de que el olor a posta nos taladre el tabique nasal, ya se caldea Málaga y despierta la feria que lleva dentro.
Con la Virgen de agosto Santa Paula y San Ciriaco patronos de la muy noble y hospitalaria ciudad nos ponemos de lunares y corto para desparramar unos días.
Feria de Ferias que unifica la fiesta del centro ( Larios Centro), la feria taurina y la del real de los cacharritos que resplandece con una portada con la fachada del Teatro Echegaray.
Y allende los burros, enseña patria del seny estatutario, aquí y en la China Popular, desde hoy se prohíben los toros.
Como fieras están los aficionados a la fiesta. En la plaza de Malagueta tan orgullosos de alcanzar la categoría de primera , pero a partir del 27 de los julais, la plaza de toros Monumental de Barcelona quedará para lidiar con un centro de interpretación de la opresión taurina.

Voy a los toros lo justo. Lo paso mal por el morlaco y por el torero. En vivo los olores a sangre, los mugidos y resoplidos te hacen sentir mucha lástima del animal y también del diestro cuando lo empitonan y le apagan a cornadas de sangre el traje de luces. Pero entiendo que es un arte y valiente. No lo pongo en duda. Una buena faena es sucesión de gestos, poses y precisión con una coreografía donde un centímetro separa la distancia entre la enfermería y el triunfo.

La tauromaquia es seña de identidad ibérica y mediterránea que incluye desde Portugal al Sur de Francia, sin contar con los aficionados latinoamericanos. En Europa no hay reses bravas porque las han extinguido.Aniquilado. Vaca brava, vaca sacrificada, la misma selección genética. Pero en el país de los diferentes se persigue el encaste peleón en las tientas de vaquillas para elegir a la más combativa y lidiarla en le ruedo. Las ganaderías de toros cuentan con dehesas y fincas latifundistas en Andalucía, Extremadura y Castilla profunda donde el toro enamorado de la luna y el torito bravo con sus calcetines que no va descalzo, campa por sus respetos en un territorio tan extenso como exclusivo.
Los toros viven como sultanes hasta que les dan el mal rato a base de muletazos. Después palman de una estocada con mala calidad de muerte, pero hasta entonces viven mucho mejor que las terneras estabuladas atiborradas de pienso, engordadas a toda prisa en una explotación agropecuaria donde no ven ni la luna ni el sol, solo una bombilla o un corralito cuajado de boñigas. Después las apiolan primero atontándolas con una descarga eléctrica y posteriormente sin la precisión de la puntilla de les atiza un martillazo en la cabeza, pero para ese sacrificio no es necesario pagar entradas, sólo lo que marque la etiqueta de esa bandeja plastificada de blanco inmaculado en la sección de frescos. Y de ahí a la barbacoa. Para que luego nos vengan a dar la vara con crímenes y prohibiciones.

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